Si eres de aquellos alumnos que al momento de estudiar un sin fin de distracciones se les hace presente, te invitamos a seguir estos 10 consejos para mantener la atención, y así puedas hacer rendir tus horas de estudio.
Recuerda que no se trata de dejar de lado las actividades que te relajen o diviertan, pero al momento de estudiar, debes estar lo más concentrada (o) posible para así poder aprender y comprender los contenidos de tus asignaturas.

  1. Divide tu tiempo de estudio en distintas horas de estudio

    Investigaciones sobre los procesos atencionales y el rendimiento de estudio muestran que es mejor controlar los momentos que le dedicamos al estudio poniendo un límite de tiempo más bien bajo para cada sesión, lo ideal es que no superen los 30 minutos, ya que mostramos bastante más facilidad para asimilar información que nos llega en momentos cortos y repetidos que en una sola que sea larga y tediosa.

  1. Crea una rutina de estudio

    Proponerse un horario de estudio y seguirlo no sirve sólo para ofrecer una imagen de madurez y pulcritud, ya que tiene efectos notables sobre el rendimiento de estudio.

  1. Crea notas resumen en hojas individuales

    No confíes demasiado en la técnica de subrayar textos. El hecho de subrayar no ayuda a memorizar el texto si no se repasa varias veces

    En cambio, hacer esquemas y pequeños resúmenes en trozos de papel nos obliga a reformular la información que hemos leído y, además, hace más fácil crear combinaciones de notas que son distintas a las del texto pero que nos ayudan a entender mejor lo que leemos

  1. Mantén alejadas las distracciones

    Puede parecer evidente, pero nunca está de más recordarlo porque estas distracciones pueden adoptar las formas más insospechadas y es bueno identificarlas. En tu lista negra deben estar Facebook, el teléfono móvil y la televisión, pero puedes incluir otros elementos propios de tu día a día y hacer lo posible por aislarte de todos ellos durante los ratos de estudio.

  1. Prepara tu material de estudio

    Tener preparado todo lo que necesitas hará que no te levantes para ir a buscar cosas y, por lo tanto, te distraigas. Además, asociar este conjunto de objetos al estudio hará que, cada vez que lo veas, entres en la dinámica de estudiar con facilidad.

  1. Proponte (al menos) una unidad de estudio para cada sesión

    Fija un tema a estudiar y estúdialo. Organizar información relacionada entre sí por el hecho de permanecer a un tema o categoría de cualquier clase es mucho más fácil que estudiar piezas de información dispersas y desordenadas. Para eso es bueno que leas la lección una vez para crear un mapa mental de la localización de los temas en el texto y luego te focalices en cada uno de ellos.

  1. Huye de la memorización literal

    Haz tuya la información que contienen los textos. Relaciónala con episodios de tu vida, reformúlala con tus propias palabras y usa ejemplos que conoces. De esa forma lograrás alcanzar el aprendizaje significativo que necesitas, bastante más resistente al paso del tiempo que el que se basa en la memorización de datos a los que no se les encuentra demasiado sentido.

  1. Establece similitudes y diferencias entre conceptos

    Piensa, sobre todo, en similitudes y diferencias entre conceptos, piezas de información que en los textos que has estudiado no aparecen muy conectados pero que podrían estarlo en ciertas preguntas de examen, por ejemplo.

  1. Practica constantemente

    Si tienes la posibilidad, evalúate con exámenes o cuestionarios acerca del tema que estudias. Esto puede parecer una pérdida de tiempo si crees que el tiempo bien invertido sólo puede ser dedicado a «empaparse» de la información a estudiar, pero no lo es en absoluto, ya que te ayudará a detectar fallos y además te servirá para medir tu progreso y, por lo tanto, a mantener alta la motivación, lo cual también repercutirá positivamente en tu rendimiento.

  1. Explícale la lección a otra persona

    Esto es literal. El hecho de explicar en tus propias palabras lo que has aprendido, es posiblemente el consejo para estudiar más valioso, ya que te aportará dos grandes beneficios. Por un lado, reformular la lección es una manera de repasar mentalmente lo que has estudiado, por lo que el tiempo que le dediques a esto servirá para asimilar mejor lo que habías estudiado antes. Por otro lado, te servirá para autoevaluarte, detectar puntos que creías aprendidos pero que en momentos clave te dan problemas, y te ofrecen una imagen bastante fiel de tus progresos.